Acné

acne

El acné es una condición clínica  común (aunque desafortunadamente en ocasiones considerada “normal”, retrasando una valoración especializada oportuna) que afecta física y psicológicamente en mayor medida a los adolescentes aunque existen casos en los cuales aparece en niños o en personas mayores de 25 años.

Causas del acné

Esta enfermedad se origina en las llamadas unidades pilosebáceas conformadas cada una por el vello y la glándula que produce grasa en la piel, distribuidas principalmente en la cara y zona superior del tronco. Bajo influencia hormonal, una mezcla de sebo y células de los conductos tapona el diminuto  orificio de desembocadura al exterior,  causando los frecuentes  puntos negros denominados comedones o “espinillas”  y la inflamación posterior origina las lesiones enrojecidas o pápulas.  Luego se acumula material por debajo del comedón, la zona se coloniza por bacterias, produciendo pus y lesiones de mayor tamaño (pústulas, nódulos y quistes) aumentando así las posibilidades de cicatrización anormal.

Es importante aclarar que el acné no aparece por falta de higiene y el color oscuro del comedón no se debe a la suciedad. Aunque en las lesiones de acné hay bacterias, no es una enfermedad contagiosa.  Para el cuidado de la piel es necesario lavarse suavemente con agua y un producto especial recomendado por el especialista una o dos veces al día  y afeitarse suavemente tratando de no lastimar las lesiones. Además es fundamental evitar el exceso de maquillaje con el que muchas veces se busca “camuflar” el problema.

No se ha demostrado concluyentemente que el acné se deba  al consumo de determinados alimentos. Sin embargo, aunque una dieta especial por si misma no es suficiente para curar el acné, puede suceder que algunos pacientes manifiesten empeoramiento con determinados productos alimenticios, los cuales deberían restringirse.

Es clave evitar la manipulación de las lesiones por parte del paciente o sus familiares, ya que al presionar con las uñas es posible que se traumatice y se rompa la lesión, favoreciendo el paso del material a los tejidos circundantes, aumentando así la reacción inflamatoria, que a la larga desembocará en una cicatriz. De tal manera que aunque el retiro de los comedones mejora la apariencia y previene el desarrollo de las lesiones más importantes, la extracción debe efectuarla únicamente personal entrenado.

Tratamiento para el acné

En cuanto al tratamiento, es primordial contar con paciencia y constancia pues la terapia suele prolongarse durante varios años, además evitar la automedicación y el uso indiscriminado de “remedios caseros”.

En primer lugar el dermatólogo realizará una historia clínica y un examen físico adecuados y diagnosticará si en realidad se trata de un acné, ya que en ocasiones hay erupciones similares que se deben a otras causas. Le prescribirá, según el caso, un protector solar especial y medicamentos tópicos (geles, lociones o cremas) que contienen productos que disminuyen la formación de comedones y reducen las lesiones inflamatorias; y/o antibióticos locales que reducen el número de bacterias.

Estos agentes pueden inicialmente resecar, irritar y hacer descamar la piel. Su médico le indicará la manera y horario correctos para utilizarlos;  no olvide manifestar cualquier duda durante la consulta.

En los casos moderados y severos puede indicarle antibióticos por vía oral u otros agentes altamente efectivos como la isotretinoína que es un potente derivado de la vitamina A que requiere formulación y seguimiento exclusivos por el especialista, debido a sus potenciales efectos adversos, riesgos durante el embarazo y necesidad de exámenes de laboratorio periódicos.

En las mujeres es usual que se asocien ciertos reguladores hormonales y se recomienden anticonceptivos que cumplan características específicas pues es frecuente un aumento del brote en ciertos días del ciclo menstrual. También pueden inyectarse (infiltrarse)  medicamentos antiinflamatorios directamente en algunas lesiones como nódulos, quistes e incluso cicatrices.

Para el manejo de éstas últimas lo ideal más que tratarlas, es evitarlas al máximo con un abordaje oportuno desde las primeras manifestaciones y  en caso de que las secuelas ya estén instauradas, el dermatólogo puede sugerir otras alternativas tales como tratamientos láser, terapia lumínica (LED), dermabrasión, peelings, cirugía, entre otros disponibles en UDL.