Dermatoscopia

Nueva herramienta diagnóstica en UDL

La dermatoscopia o epiluminiscencia microscópica es una técnica no invasiva, indolora que utiliza la aplicación de una luz de diodos, polarizada o no,  sobre la piel; consiguiendo que ésta transilumine y se consigan visualizar estructuras localizadas en la epidermis y en la dermis que no son visibles a la simple vista, incluso con el uso de lupas. Para la realización de esta técnica se utilizan diferentes dispositivos: equipos portátiles están equipados generalmente con lentes de aumento de 10x y una fuente de luz diodo; equipos no portátiles y en desarrollo pueden tener aumentos de 20x, 50x e incluso superiores a 100x.

Las imágenes reflejadas se ven como estructuras de diferentes formas y colores, las cuales representan a nivel microscópico lo que está sucediendo en la lesión. Con esto, el dermatólogo adecuadamente entrenado consigue aproximarse a un diagnóstico.

La aplicación de ésta técnica en dermatología ha mejorado el diagnóstico principalmente en tumores benignos y malignos (cáncer) de piel, alteraciones de la uñas y problemas capilares.

En estudios para el diagnóstico de melanoma se encontró que la sensibilidad  de un observador a simple vista para realizar el diagnóstico fue de 54% comparado con el observador que utilizó dermatoscopia donde la sensibilidad para el diagnóstico fue entre 80-98%. Sin embargo, el uso de dermatoscopio por dermatólogo no entrenado no tiene diferencia en cuanto a sensibilidad diagnóstica comparada con la simple vista.

Además de la alta sensibilidad, la adecuada especificidad diagnóstica de esta técnica permite determinar la pertinencia de biopsia de las lesiones examinadas, disminuyéndose la necesidad de biopsias y resecciones innecesarias.

El uso de la dermatoscopia en el diagnóstico de patología capilar (enfermedades del pelo) y alopecias (caída del pelo) es conocida como tricoscopia y permite la evaluación de alteraciones en la piel cabelluda y en cabello, permitiendo realizar una mejor orientación diagnóstica y en algunos casos evaluar la respuesta al tratamiento.  Algo similar ocurre con la dermatoscopia de la uña, llamada onicoscopia, que permite la evaluación de tumores, infecciones y alteraciones de la matriz y lámina ungular, que en muchas ocasiones no son evaluables a la simple vista.

Dermatoscopia

En conclusión, la dermatoscopia es una técnica rápida, no invasiva que se ha convertido en una herramienta indispensable para la evaluación de diferentes patologías dermatológicas; sin embargo, es útil sólo cuando es realizada por dermatólogos adecuadamente entrenados.

Como ya lo hemos mencionado, las alteraciones en lunares, pelo y uñas son mejor diagnosticadas mediante la dermatoscopia.

En la Unidad Dermatológica Láser (UDL) contamos con esta herramienta y con los dermatólogos capacitados en este tema.

Consúltenos para mantener su salud dermatológica en óptimas condiciones.

Melanoma, cáncer de piel

Melanoma, puede ser mortal

“La incidencia de cáncer de piel a nivel mundial ha aumentado en la últimas décadas”

Cada año, a nivel mundial, se producen entre:

2 y 3 millones  Cáncer No melanoma

132.000 Cáncer Melanoma

1 de cada 3 Cánceres diagnosticados es cáncer de Piel

El melanoma es la forma más agresiva de cáncer de piel,  es una lesión en los melanocitos (células que dan el color a la piel).  El 95% de los melanomas ocurren en la piel, el resto en superficies mucosas o en otros sitios a los que migran las células: capa vascular del ojo y meninges.

“A medida que se agotan los niveles de ozono, la atmósfera pierde cada vez más su función de filtro protector y más radiación solar UV llega a la superficie de la Tierra. Se estima que una disminución del 10% en los niveles de ozono dará como resultado 300,000 casos adicionales de cáncer de piel no melanoma y 4,500 de melanoma” dice la OMS.

El melanoma, tiene la capacidad de diseminarse a otros órganos corporales y hasta de ocasionar la muerte.  Los melanomas tienen dos fases de crecimiento: radial y vertical. Durante la primera, las células malignas crecen en la epidermis (primera capa de la piel) de un modo radial. Con el paso del tiempo, la mayoría de los melanomas progresan a la fase vertical, en la que las células malignas invaden la dermis (segunda capa de la piel) y desarrollan la capacidad de metastatizar.

Existen algunas lesiones que se conocen como precursoras del melanoma y este término significa que son lesiones que pueden anteceder o conducir a la formación de otras, no necesariamente implica que generen una lesión maligna, sino que es un factor de riesgo para desarrollar melanoma maligno sobre una lesión benigna. A continuación se muestran imágenes y se describen características de las diferentes lesiones melanocíticas precursoras.

Riesgos:

Puede originarse de piel sana o también a partir de un lunar ya existente que altera su forma, tamaño, color o textura. Las personas de piel clara son más propensas a desarrollarlo. Al tener menos pigmento (melanina) en la piel se tiene menor protección contra la radiación UV.

Presentan mayor riesgo aquellas personas con cabello claro o rojo, ojos claros y múltiples efélides (pecas)

En las personas de piel oscura se ubica con frecuencia debajo de las uñas,  en las plantas de los pies o en las palmas.

Se incrementa el riesgo cuando existe historia de quemadura solar. Haber presentado una o más quemaduras solares intensas, sobre todo durante la infancia. La exposición excesiva a luz UV proveniente del sol o de camas de bronceado. La luz UV fue identificada como un carcinógeno involucrado en la melanogénesis.

La población colombiana está expuesta a los riesgos relacionados con la radiación solar por ser un país tropical en donde un mayor número de población está ubicada en la zona Andina y en estos lugares residen personas que trabajan en el sector rural, al aire libre con exposición prolongada y frecuente radiación solar sin la protección adecuada.

Tener múltiples nevos y nevos atípicos. Tener más de 50 nevos en todo el cuerpo aumenta el riesgo de padecer melanoma. Historia familiar de melanoma, mutaciones en los genes CDKN2A y CDK4, que han sido documentados en algunas familias con melanoma hereditario, confieren un 60 a 90% de riesgo para presentar melanoma.

Antecedentes exposición solar

La cirugía es el tratamiento definitivo para el melanoma en estadios tempranos. La escisión local ampliada con biopsia de ganglio centinela y/o disección ganglionar electiva es considerado el pilar del tratamiento para los pacientes con melanoma primario.. Debido a que el tratamiento definitivo del melanoma cutáneo es la cirugía, el tratamiento médico está reservado para la terapia adyuvante de pacientes con melanoma avanzado. Menos de la mitad de los pacientes con melanoma profundo (> 4 mm) o afectación de los ganglios linfáticos regionales tienen la supervivencia libre de enfermedad a largo plazo; en consecuencia, estos pacientes son clasificados como de alto riesgo y deben ser considerados para la terapia adyuvante.

En UDL mantenemos permanentemente en campaña de prevención del cáncer de piel y avocamos a que nuestros paciente compartan esta información con sus familiares, los motiven a realizarse el chequeo frecuente de sus lunares, utilizar diariamente la protección solar adecuada y evitar la sobreexposición solar.  Finalmente, invitamos a consultarnos no solo ante la sospecha de una lesión sino, sobretodo, como medida preventiva para actuar siempre a tiempo.

Dr. Hernán E. Duque R
Director médico UDL

Lunares, lo que debe saber

Lunares (Nevus Melanocíticos)

LUNARES (NEVUS MELANOCÍTICOS)

La palabra “nevo” deriva del latín naevus que significa “marca de nacimiento” y se emplea en dermatología para referirse a formaciones de la piel presentes en prácticamente la totalidad de los seres humanos, las cuales dependen de factores genéticos y ambientales, entre otros. Como dato curioso, el término “lunar” comenzó a emplearse antes de que se conociera su naturaleza y origen, pues el saber popular les atribuyó su aparición a la influencia de la luna en la piel y no a factores intrínsecos del organismo humano.

El número total de nevus aumenta con la edad y presenta crecimiento rápido en la pubertad y adolescencia, con un pico máximo en la tercera década de la vida, aproximadamente alrededor de los 25 años de edad; posteriormente, la cantidad de “lunares” tiende a disminuir. En el embarazo también pueden notarse cambios en el aspecto de los nevus melanocíticos.

Se presentan en ambos sexos y se ha observado que las personas con piel clara y con mayor exposición al sol tienen más nevus que las personas con piel oscura. Su importancia clínica que motiva la consulta con el especialista en dermatología radica en los problemas estéticos que pueden originar, fenómenos de irritación o inflamación locales, la posible asociación con enfermedades sistémicas, cambios morfológicos (forma, color, tamaño) y en algunos casos su asociación con melanoma (tipo de cáncer de piel).

El diagnóstico es usualmente clínico, aunque es fundamental el concepto del médico dermatólogo y el uso de técnicas como la dermatoscopia, pues muchos pacientes suelen denominar (en ocasiones erróneamente) “lunar” a cualquier punto, mancha o protuberancia pigmentados en la piel (de hecho, no todos los nevus son necesariamente oscuros). Además, hallazgos como el picor o enrojecimiento locales son asociados por el individuo con una posible transformación maligna y por el contrario se subestiman aquellos asintomáticos y se pasan por alto lesiones cutáneas malignas que se confunden peligrosamente con “lunares”.

Los lunares aumentan con la edad

Existen dos tipos de nevus melanocíticos:

Congénitos:
Están presentes al momento del nacimiento o pocas semanas después y se detectan en cerca del 1% de los recién nacidos.

Adquiridos:
Mucho más frecuentes, aparecen durante la infancia o a lo largo de la adolescencia e incluso en la edad adulta.

Por lo general, los nevus melanocíticos no requieren tratamiento de rutina, excepto aquellos con implicaciones estéticas importantes o especialmente con hallazgos clínicos anormales, considerando la regla del ABCDE (asimetría, bordes, color, diámetro y evolución); siempre en el contexto de un examen minucioso efectuado por el médico dermatólogo, quien está capacitado para dar una explicación adecuada al paciente y definir la técnica de extirpación, en caso de ser requerida y la necesidad de efectuar un estudio de patología. Además, cabe aclarar que es inevitable una cicatriz residual.

Finalmente, se sugiere consultar oportunamente los dermatólogos de UDL en caso de notar:
“lunares” nuevos anormales o cambios relevantes en los existentes.

Efectuar un autoexamen cutáneo periódico, especialmente en zonas corporales de difícil exploración como son las plantas de los pies, piel cabelluda, espalda, zona genital etc.

La toma de fotografías también puede ser de gran utilidad para el seguimiento.

Evitar la exposición solar en horarios inadecuados y motivar el uso diario de prendas de vestir protectoras y por supuesto de un buen bloqueador solar; éstos reducen la potencial malignización de los nevus y también la aparición de cáncer de piel en zonas previamente sanas.