Consulta dermatológica en Pereira

Consulta Dermatológica

La medicina es la ciencia que estudia las enfermedades que afectan al ser humano,  busca los recursos desde el conocimiento farmacéutico y tecnológico para prevenir, curar, limitar o manejar la enfermedad para el bienestar del paciente.  El médico en UDL es ante todo otro ser humano que entiende que el paciente es un complejo individuo personal y social con retos, deseos y  frustraciones.  Así, la experiencia de consulta está encaminada a la empatía, para lograr no solo conocer las posibles causas de la enfermedad sino conocer al paciente, sus motivaciones, barreras y poder ayudarlo desde el abordaje integral de salud.

La Dermatología es una especialidad clínica y quirúrgica, que recibe consultas en todas las edades y estratos socioeconómicos. Se ha calculado que la Dermatología representa entre el 5 y el 12 % de todas las consultas de los centros de atención primaria y también un volumen significativo de interconsultas de otros especialistas.

En UDL  somos dermatólogos en pereira con enfoque clínico, quirúrgico y dermocosmético capacitados y preparados para ejercer nuestra profesión médica con pulcritud, ética e integridad; promesa irrenunciable en UDL.

Recuerde la importancia de consultar al dermatólogo en pereira cuando una afección de la piel, el pelo o las uñas lo preocupe o porque considera que está teniendo cambios por mínimos que sean.  Somos especialistas en prevenir, tratar y mantener la piel sana. El éxito de una piel sana y natural es la prevención en manos especializadas.

Hay aproximadamente 444 patologías dermatológicas y un sinnúmero de procedimientos que hemos diagnosticado y tratado durante el 2016,  aquí una muestra:

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Prurito Vulvar

Prurito Vulvar

El prurito vulvar (“comezón”, “picazón” o “rasquiña”) es un síntoma muy común en la consulta dermatológica.  Se trata de una sensación molesta en una parte del cuerpo que induce la necesidad de rascarse.

Los genitales externos poseen una alta densidad de terminaciones nerviosas y unas condiciones especiales que los hacen propensos a alteraciones dermatológicas que cursan con  prurito. En el caso de la mujer, se trata de una zona anatómica única porque se encuentra en la unión de los tractos genital, urinario y gastrointestinal.  Además, incluye piel con y sin vello y áreas mucosas expuestas a múltiples factores.

Considerando lo anterior, el prurito vulvar es una condición muy frecuente que las pacientes suelen interpretar como “mala higiene” o infección “por hongos”, la cual afecta significativamente el bienestar psicológico y sexual de quien lo padece.  Por lo anterior es habitual la automedicación y el uso excesivo de productos como duchas vaginales, óvulos y cremas retrasando la consulta oportuna con el especialista y empeorando el problema. Es importante aclarar que el prurito vulvar es un síntoma, no una enfermedad, por lo cual siempre debe buscarse la causa subyacente.

Dentro de los factores irritativos podemos enunciar:

Sudoración retenida, uso permanente de protectores íntimos o de ropa muy ajustada, permanecer sentada mucho tiempo, limpieza compulsiva, rasurado o depilación excesivos, contacto con sangrado menstrual y con otros fluidos corporales, jabones, detergentes, suavizantes y tintes de ropa, productos con fragancia, toallas sanitarias y tampones, preservativos (especialmente los elaborados con látex). También es importante considerar el uso de anestésicos, antimicóticos, antibióticos, anticonceptivos (como espermicidas) y preparados hormonales (estrógenos), entre otros.

Las causas infecciosas incluyen enfermedades de transmisión sexual (tricomoniasis, gonococo, chlamydia), además de infecciones urinarias bajas y colonización por hongos (cándida), virus (herpes) e incluso parásitos (pediculosis pubis, escabiosis).

Las dermatosis no infecciosas incluyen:

Dermatitis por contacto (con sustancias irritantes como las enunciadas anteriormente), líquen plano, líquen escleroatrófico, psoriasis, dermatitis seborreica, vulvovaginitis atrófica (en mujeres postmenopáusicas) y muy frecuentemente el líquen simple crónico que es la típica representación del ciclo de prurito-rascado con engrosamiento, fisuración y cambios de coloración en la zona.

Adicionalmente es importante considerar la posibilidad de enfermedades premalignas y malignas como la neoplasia intraepitelial vulvar, la enfermedad de Paget extramamaria, el carcinoma vulvar, entre otras.

Para el diagnóstico adecuado es fundamental

Que la paciente consulte oportunamente al especialista pues es frecuente que por “vergüenza” retrase la valoración por el médico y se autoprescriba diferentes productos.

Debe efectuarse una historia clínica completa con antecedentes, factores asociados y tiempo de evolución, un exámen físico adecuado y en algunos casos se requerirá el concepto del ginecólogo y estudios adicionales como frotis vaginal, citología, colposcopia, biopsia, e incluso exámenes de laboratorio para descartar otras condiciones asociadas (como diabetes mellitus, hipotiroidismo o alteraciones hormonales).

El tratamiento se definirá luego de establecer la(s) causa(s) del prurito. La potencia, vía de administración y el tipo de fármacos a emplear deben ser elegidos por el especialista individualizando cada caso con base en los hallazgos clínicos y en los resultados de los exámenes complementarios solicitados.

Cambios dermatológicos asociados al embarazo

Cambios dermatológicos asociados al embarazo

La gestación es una etapa con múltiples procesos adaptativos en la mujer tanto a nivel psicológico como orgánico. La piel, debido a su extensión e interacción con otros sistemas manifiesta de forma evidente tales alteraciones, cuyo conocimiento es fundamental para definir si se trata de algo normal, o si por el contrario representa un problema para el embarazo y así reducir oportunamente el posible riesgo perinatal. Con base en lo anterior podemos enunciar principalmente los siguientes hallazgos:

MELASMA GRAVÍDICO: (“máscara del embarazo”) se caracteriza por “manchas” oscuras (hiperpigmentación) irregulares y simétricas que predominan en el rostro y aparecen en más de la mitad de las embarazadas, aunque también se observan en no gestantes e incluso en hombres.

Tiene varias causas: factores hormonales y hereditarios, color de piel, exposición solar, entre otros. Sus implicaciones son netamente cosméticas, por lo cual el tratamiento en embarazadas usualmente lo instaura el dermatólogo con protectores solares adecuados y con productos tópicos suaves pues los medicamentos potentes para tratar el melasma no han demostrado seguridad durante el embarazo y la lactancia.

ESTRÍAS DE DISTENSIÓN: son comunes en la población general, aunque cerca del 90% de las embarazadas las presentan especialmente en zonas como mamas, abdomen glúteos y muslos debido a una combinación de factores como son: aumento de peso, tensión del tejido conectivo, cambios hormonales y predisposición genética.

PRURITO GRAVÍDICO: se trata de una sensación de “comezón” moderada a intensa que predomina en manos y pies, se presenta en cerca del 5% de las embarazadas, especialmente en

el último trimestre y se ha relacionado con una alteración hepática (específicamente en el flujo de bilis) inducida por hormonas. No representa un riesgo importante para la madre pero debe vigilarse el bienestar fetal por posibles complicaciones secundarias.

CAMBIOS EN NEVUS: durante el embarazo los “lunares”(nevus) presentan un aumento en los depósitos de pigmento (melanina), por lo cual pueden tornarse más oscuros e incluso palparse un poco más elevados. No existe evidencia de que el embarazo aumente el riesgo de transformación maligna, sin embargo, ante cualquier cambio llamativo en las lesiones pigmentadas es importante consultar con el dermatólogo.

Se recomienda a todas las mujeres gestantes la consulta dermatológica para preparar la piel en esta etapa, y en caso de notar algún cambio llamativo en las mucosas o en la piel y sus anexos (pelo, uñas) para efectuar un enfoque y tratamiento oportuno. ¡Consúltenos! En UDL somos especialistas en el cuidado de la piel