Psoriasis

Psoriasis

La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta alrededor del 3% de la población y se caracteriza por la presencia lesiones inflamadas y descamativas, aunque tiene una amplia variabilidad clínica y evolutiva. No es contagiosa aunque puede ser hereditaria y afectar enormemente la calidad de vida de los pacientes. Suele comprometer las zonas extensoras (codos, rodillas, nudillos), cuero cabelludo y tronco aunque no es raro que produzca afectación de las uñas y en ocasiones de las articulaciones (artritis psoriásica), además se ha demostrado un aumento del riesgo cardiovascular en pacientes con psoriasis grave.

Puede aparecer a cualquier edad (incluso en la niñez, aunque es más frecuente su inicio en la segunda y tercera décadas de la vida) y afecta por igual a ambos sexos, aunque tiende a ser más precoz en mujeres y en personas con antecedentes familiares. Debe aclararse que no existe relación directa entre psoriasis y cáncer de piel.

PSORIARIS

La enfermedad ha sido objetivo de numerosas investigaciones científicas y se considera multifactorial, es decir que no tiene una sola causa, sino que aparece en individuos con predisposición genética a padecerla y puede ser desencadenada o exacerbada por diversos factores como traumatismos en la piel, infecciones (especialmente de las vías respiratorias superiores), medicamentos, estrés emocional, cambios climáticos, consumo de alcohol, cambios hormonales, entre otros.

El diagnóstico generalmente se basa en la presentación clínica de las lesiones (“psoriasis vulgar” que corresponde aproximadamente al 90% de los casos) , aunque es indispensable la valoración por un médico dermatólogo pues existen variedades menos frecuentes que pueden confundirse y tratarse erróneamente como otras enfermedades. En ocasiones es necesaria una biopsia de piel y otros estudios, además del concepto de otras especialidades como reumatología en caso de sospecharse compromiso articular.

Por ser una enfermedad crónica, el tratamiento debe ser individualizado considerando las circunstancias personales, socioeconómicas, laborales, psicológicas y familiares. Adicionalmente, el control adecuado (pues no puede hablarse de “curación” completa) depende enormemente del compromiso y entendimiento de la condición por parte del enfermo, además de una excelente relación médico-paciente. Es importante además evitar la automedicación (desafortunadamente muy frecuente en los trastornos de la piel).

Existen varias posibilidades terapéuticas (que pueden combinarse) según la severidad y tipo de psoriasis que incluyen:

Tratamientos tópicos (productos aplicados directamente sobre la piel afectada) como emolientes y queratolíticos (para hidratar y eliminar las escamas respectivamente), derivados de algunas vitaminas como la A y la D, corticoides de adecuada potencia (que deben ser empleados bajo estricta supervisión del dermatólogo tratante), entre otros.

Fototerapia: Consiste en el uso de radiaciones con características especiales emitidas por un equipo (cámara) , durante un tiempo controlado, dentro de un rango de dosis y frecuencia debidamente personalizados y supervisados. En ocasiones se combina con productos tópicos u orales (fotoquimioterapia).

Es un método seguro si se aplican todas las recomendaciones del caso y la Unidad Dermatológica Laser cuenta con la tecnología adecuada para ofrecer el tratamiento (fototerapia UVB-NB).

Tratamiento sistémico: Incluye los medicamentos que se suministran por vía oral o inyectados, y que actúan sobre todo el organismo. Suelen presentar más efectos secundarios que los tratamientos tópicos , por lo que se reservan para casos de psoriasis grave, incapacitante y/o resistente al tratamiento inicial. Algunos pacientes incluso ameritan terapias de última generación altamente efectivas , con dosis más espaciadas, pero con mayores riesgos (“medicamentos biológicos”) , que requieren estudios previos y durante el tratamiento para un seguimiento muy estricto.

Finalmente, se reitera que la psoriasis es una patología de evolución imprevisible, con periodos libres de enfermedad y recaídas de aparición y duración muy variables, pero en general su curso es crónico como se mencionó anteriormente y puede tener también implicaciones psicológicas debido a la gran importancia que tiene hoy en día la imagen corporal. Los afectados por esta enfermedad, sobretodo en los casos graves, adolescentes y pacientes jóvenes tienden a aislarse socialmente debido al posible rechazo; en estos casos puede ser necesario el acompañamiento por psicología.

Por: Mario Fernando Franco – Médico Dermatólogo