¿Flacidez en la piel? Principales factores y tecnologías para tensar la piel

Tensar la piel

El envejecimiento cutáneo cronológico (asociado a la edad) y el foto envejecimiento (asociado a la  exposición ultravioleta) se caracteriza por algunos hallazgos que incluyen cambios en el color y textura e piel, líneas de expresión, arrugas y finalmente flacidez en la piel, la cual trataremos a continuación

Diremos entonces que en gran parte, el aspecto envejecido de la piel se debe a la pérdida de su tensión y la subsiguiente flacidez manifestada por la caída de las cejas, la profundización de surcos nasogenianos y la aparición de los malares, al igual que el descolgamiento de los bordes mandibulares. Todo lo anterior es secundario en gran parte por la pérdida del colágeno dérmico, cuya producción se reduce ostensiblemente luego de los 25 años de edad y su reducción se acelera por situaciones como dieta inadecuada, exposición solar, enfermedades debilitantes y algunos medicamentos entre otros.

El colágeno es una proteína de gran tamaño, que abunda en muchos tejidos, dentro de estos la piel, y conforma una red a nivel de la dermis, responsable por su tensión y resistencia. Es producida directamente en los tejidos donde ejerce su efecto por células especializadas, que en al caso de la piel se denominan fibroblastos (razón por la cual el consumo por vía oral del colágeno, no tiene mucho asidero desde el punto de vista fisiológico).  Estas células requieren para tal trabajo, de un estímulo que puede ser térmico, químico o traumático y de la presencia en el medio de oligoelementos como glicina, prolina, hidroxiprolina  y vitamina C (es por esto que la nutrición es fundamental en los tratamientos antienvejecimiento).

Como fruto de la investigación en medicina antienvejecimiento, ha surgido un tratamiento llamado radiofrecuencia, que a través de campos electromagnéticos de polaridad cambiante (millones de veces por segundo), produce la movilización de moléculas eléctricamente cargadas a través el tejido estimulado, cuya resistencia al paso, produce un calentamiento en el área de la piel que contiene a los fibroblastos (células especializadas en producción de colágeno).  Tal estímulo térmico se traduce en una injuria sobre el colágeno existente, rompiendo enlaces de hidrógeno, a lo cual responden produciendo colágeno en mayor cantidad y de mejor calidad, redundando en un proceso de antienvejecimiento importante, evitando que la flacidez siga avanzando al ritmo que venía previamente y un grado de rejuvenecimiento logrando una piel más tensa y de mejor calidad.

Dentro de los equipos que producen tales efectos sobresalen el Thermage, que genera una alta dosis  energía en una sola sesión, sin necesidad de anestesia, la cual puede repetirse meses más tarde. También tenemos las radiofrecuencias que requieren varias sesiones como el Exilis (que al tiempo también estimula con ultrasonido),  el Freeze (radiofrecuencia tripolar) y el Lipot.   Estas últimas transmiten menor energía por sesión, por lo cual requieren se realizadas más veces. También sirven como sesiones e mantenimiento al Thermage.

Es ideal empezar con estos tratamientos de manera temprana, en forma preventiva, ya que es más fácil evitar que se produzca la flacidez, que revertir tal condición una vez ya presente. También es importante anotar que la capacidad regenerativa de la piel va disminuyendo con el paso de  los años, por lo que los tratamientos de estimulación térmica con radiofrecuencia son ideales entre los 25 y 55 años

Es esta pues una invitación a disfrutar los beneficios que los avances científicos nos brindan, con tratamientos de muy alta eficiencia y seguridad.