Cambios dermatológicos asociados al embarazo

Cambios dermatológicos asociados al embarazo

La gestación es una etapa con múltiples procesos adaptativos en la mujer tanto a nivel psicológico como orgánico. La piel, debido a su extensión e interacción con otros sistemas manifiesta de forma evidente tales alteraciones, cuyo conocimiento es fundamental para definir si se trata de algo normal, o si por el contrario representa un problema para el embarazo y así reducir oportunamente el posible riesgo perinatal. Con base en lo anterior podemos enunciar principalmente los siguientes hallazgos:

MELASMA GRAVÍDICO: (“máscara del embarazo”) se caracteriza por “manchas” oscuras (hiperpigmentación) irregulares y simétricas que predominan en el rostro y aparecen en más de la mitad de las embarazadas, aunque también se observan en no gestantes e incluso en hombres.

Tiene varias causas: factores hormonales y hereditarios, color de piel, exposición solar, entre otros. Sus implicaciones son netamente cosméticas, por lo cual el tratamiento en embarazadas usualmente lo instaura el dermatólogo con protectores solares adecuados y con productos tópicos suaves pues los medicamentos potentes para tratar el melasma no han demostrado seguridad durante el embarazo y la lactancia.

ESTRÍAS DE DISTENSIÓN: son comunes en la población general, aunque cerca del 90% de las embarazadas las presentan especialmente en zonas como mamas, abdomen glúteos y muslos debido a una combinación de factores como son: aumento de peso, tensión del tejido conectivo, cambios hormonales y predisposición genética.

PRURITO GRAVÍDICO: se trata de una sensación de “comezón” moderada a intensa que predomina en manos y pies, se presenta en cerca del 5% de las embarazadas, especialmente en

el último trimestre y se ha relacionado con una alteración hepática (específicamente en el flujo de bilis) inducida por hormonas. No representa un riesgo importante para la madre pero debe vigilarse el bienestar fetal por posibles complicaciones secundarias.

CAMBIOS EN NEVUS: durante el embarazo los “lunares”(nevus) presentan un aumento en los depósitos de pigmento (melanina), por lo cual pueden tornarse más oscuros e incluso palparse un poco más elevados. No existe evidencia de que el embarazo aumente el riesgo de transformación maligna, sin embargo, ante cualquier cambio llamativo en las lesiones pigmentadas es importante consultar con el dermatólogo.

Se recomienda a todas las mujeres gestantes la consulta dermatológica para preparar la piel en esta etapa, y en caso de notar algún cambio llamativo en las mucosas o en la piel y sus anexos (pelo, uñas) para efectuar un enfoque y tratamiento oportuno. ¡Consúltenos! En UDL somos especialistas en el cuidado de la piel